Santo Domingo. El periodista y especialista en Relaciones Públicas, Fidel Sánchez, afirmó que el principal desafío del Gobierno dominicano no radica en la falta de obras, sino en la insuficiente comunicación de las ejecutorias que desarrollan las instituciones públicas.
Sánchez sostuvo que, aunque el Estado impulsa una de las agendas de inversión pública más activas de los últimos años, una parte importante de esos proyectos no logra llegar con la fuerza necesaria a la ciudadanía debido a debilidades en la estrategia de comunicación institucional.
Explicó que en ministerios, direcciones generales y entidades descentralizadas existen funcionarios eficientes y comprometidos cuyos resultados permanecen prácticamente invisibles porque los departamentos de Relaciones Públicas carecen, en muchos casos, de la autonomía necesaria para informar de manera oportuna y permanente.
“Hoy el problema no es la ausencia de obras; el problema es que muchas de ellas se construyen en silencio”, expresó el especialista.
Indicó que mientras el Gobierno invierte miles de millones de pesos en carreteras, hospitales, acueductos, escuelas, sistemas de saneamiento, programas sociales y proyectos de infraestructura, gran parte de los esfuerzos comunicacionales termina enfocándose en aspectos de imagen, en lugar de resaltar el impacto de las obras en la población.
“Hay instituciones donde preocupa más el color de la camisa del funcionario, el tono de la corbata, el peinado, la posición frente a la cámara o el mensaje perfectamente memorizado para una entrevista, que contarle al país cómo avanzan las obras que se ejecutan con los recursos de todos los dominicanos”, manifestó.
El experto consideró que muchos profesionales de Relaciones Públicas cuentan con la preparación y la experiencia para desarrollar estrategias modernas de comunicación, pero sus iniciativas suelen verse limitadas por esquemas excesivamente centralizados o por asesorías que priorizan el control de la imagen sobre la difusión efectiva de la gestión institucional.
“La comunicación pública no puede convertirse en un ejercicio de protocolo permanente. Debe ser un puente entre el Estado y la ciudadanía”, afirmó.
Sánchez señaló que el rol del relacionista público trasciende la elaboración de notas de prensa o la cobertura de actividades oficiales y debe orientarse hacia una gestión estratégica que fortalezca el vínculo entre las instituciones y la sociedad mediante una comunicación transparente, cercana y constante.
Asimismo, advirtió que el entorno digital exige un flujo permanente de información y que retrasar o limitar la divulgación de las acciones oficiales favorece la propagación de rumores, desinformación y narrativas alejadas de la realidad.
“Cuando una institución no comunica lo que hace, otros terminan contando su propia historia, restando luces a las ejecutorias oficiales”, expresó.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer el papel de los departamentos de Relaciones Públicas dentro de la administración pública, otorgándoles mayor capacidad de decisión y confianza profesional para proyectar de manera efectiva las acciones que desarrolla cada institución.








