Más de 230 movimientos sísmicos han sido identificados desde el viernes 9 de octubre, mientras las autoridades mantienen las evaluaciones de daños en viviendas, escuelas y carreteras.
Panamá.– Panamá continúa registrando una intensa actividad sísmica tras el terremoto de magnitud 7,5 ocurrido el pasado viernes 9 de octubre, con un promedio de un movimiento cada 11 minutos y más de 230 eventos identificados de manera preliminar, según registros del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá.
El movimiento principal ocurrió a las 12:56 de la tarde, con epicentro en las proximidades de Tonosí, provincia de Los Santos. Desde entonces, las réplicas se han concentrado principalmente en Tonosí, Soná y la isla Coiba, además de otras localidades cercanas.
De acuerdo con un recuento de los registros sísmicos, hasta la mañana de este domingo 11 de octubre se habían identificado aproximadamente 85 movimientos en los alrededores de Tonosí, otros 56 en Soná y 39 en Coiba. Las cifras son preliminares y pueden variar conforme se actualicen los datos.
La frecuencia de los temblores ha generado preocupación entre los residentes de las comunidades afectadas, donde numerosas familias permanecen fuera de sus viviendas por temor a nuevas sacudidas y ante los daños estructurales registrados.
El terremoto también ha provocado afectaciones en viviendas, centros educativos, carreteras e instalaciones públicas. Los reportes preliminares señalan daños en más de 700 viviendas y 419 centros educativos, principalmente en las provincias de Los Santos, Herrera y Veraguas.
Ante la situación, el Gobierno panameño declaró el estado de emergencia el sábado 10 de octubre, mientras los organismos de protección civil mantienen las evaluaciones de las infraestructuras afectadas y coordinan la asistencia a las comunidades perjudicadas.
Por su parte, el Instituto de Geociencias explicó que las réplicas podrían prolongarse durante varias semanas, debido a la magnitud del terremoto y a la actividad de la falla geológica Azuero-Soná.
Los especialistas señalaron que la actividad sísmica posterior a un terremoto de gran magnitud es un fenómeno habitual y que, aunque generalmente disminuye con el paso del tiempo, no es posible determinar con exactitud cuándo ocurrirá cada nuevo movimiento.
Mientras tanto, las autoridades continúan el monitoreo de la zona y recomiendan a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales y evitar el ingreso a estructuras que presenten daños hasta que sean evaluadas.
Fuente: Infobae
