Redacción. — Investigaciones científicas han demostrado que las abejas poseen la capacidad de reconocer rostros humanos, una habilidad que hasta hace pocos años se consideraba exclusiva de especies con cerebros más desarrollados.
De acuerdo con estudios realizados por equipos de neurocientíficos y etólogos, estos insectos son capaces de identificar y memorizar patrones faciales, diferenciando un rostro de otro a partir de elementos visuales como la simetría, la forma y la distribución de los rasgos. Este proceso no se basa en el reconocimiento individual como lo hacen los humanos, sino en la identificación de configuraciones visuales específicas.
Los experimentos consistieron en entrenar a las abejas para asociar ciertos rostros con recompensas alimenticias, comprobándose que podían distinguirlos de otros incluso después de varios intentos y cambios en el entorno. Los resultados sorprendieron a la comunidad científica, debido a que el cerebro de una abeja es más pequeño que un grano de arroz.
Expertos explican que esta capacidad no implica inteligencia humana, pero sí evidencia un nivel de procesamiento cognitivo más complejo del que tradicionalmente se les atribuía a los insectos, lo que refuerza la importancia de su estudio en áreas como la neurociencia, la inteligencia artificial y la biología del comportamiento.
Este hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre la memoria, la percepción visual y la capacidad de aprendizaje en especies pequeñas, demostrando que la inteligencia no siempre está relacionada con el tamaño del cerebro, sino con la eficiencia de sus estructuras neuronales.








