Más del 80% de los océanos permanece sin explorar, según estimaciones científicas. En estas profundidades extremas, donde la luz solar no llega, habitan especies únicas.

Muchos de estos organismos producen su propia luz mediante bioluminiscencia, una adaptación que les permite comunicarse, atraer presas o defenderse.

Curiosidad: Algunas criaturas pueden soportar presiones cientos de veces mayores que las de la superficie.