Las jirafas figuran entre los mamíferos que menos tiempo dedican al sueño. Diversos estudios han determinado que pueden descansar menos de dos horas al día, repartidas en breves períodos.

Esta conducta se relaciona con la necesidad de permanecer alertas ante posibles depredadores en las sabanas africanas. En muchas ocasiones descansan de pie y solo ocasionalmente se recuestan para alcanzar fases más profundas del sueño.

Su capacidad para mantenerse vigilantes durante largos períodos constituye una de las adaptaciones más llamativas de esta especie.