Despertar después de un sueño que parecía completamente real y olvidarlo pocos minutos después es una experiencia frecuente. Aunque algunas personas logran recordar conversaciones, lugares y situaciones que experimentaron mientras dormían, otras apenas conservan pequeños fragmentos de esas imágenes al comenzar el día.
Este fenómeno ha despertado el interés de investigadores que estudian el funcionamiento del cerebro y los procesos de la memoria. De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), las personas pueden pasar alrededor de dos horas soñando cada noche, aunque no siempre recuerdan lo que ocurrió durante ese tiempo.
Los sueños pueden aparecer en distintas etapas del descanso, pero suelen ser más intensos durante la fase conocida como movimiento ocular rápido o sueño REM. En esta etapa, el cerebro presenta una actividad importante y se producen algunas de las experiencias más vívidas.
¿Qué ocurre en el cerebro mientras soñamos?
Durante el sueño, el organismo atraviesa diferentes ciclos que permiten recuperar energía y participar en procesos relacionados con el aprendizaje y la memoria.
Sin embargo, recordar un sueño no funciona necesariamente de la misma manera que recordar una conversación o una actividad realizada durante el día.
Una de las explicaciones estudiadas por los científicos está relacionada con los cambios en las sustancias químicas que participan en el funcionamiento cerebral. La noradrenalina, vinculada con la atención y ciertos procesos de memoria, presenta una actividad diferente durante el sueño REM.
Estas condiciones podrían dificultar que algunas experiencias soñadas se almacenen como recuerdos duraderos.
En 2019, una investigación financiada por los NIH encontró que determinadas neuronas del cerebro de ratones, activas durante el sueño REM, participaban en procesos de olvido.
Los investigadores plantearon que esa actividad podría ayudar a explicar por qué muchos sueños desaparecen rápidamente de la memoria. No obstante, los resultados proceden de estudios con animales y no constituyen una explicación definitiva de lo que ocurre en los seres humanos.
¿Por qué algunos sueños sí permanecen en la memoria?
Los especialistas han observado que ciertos sueños resultan más fáciles de recordar cuando contienen experiencias especialmente llamativas, intensas o relacionadas con preocupaciones personales.
También influye el momento del despertar. Cuando una persona se despierta durante un sueño o inmediatamente después, puede tener más oportunidades de recordar algunos detalles.
Sin embargo, esos recuerdos suelen perderse si la atención se dirige rápidamente hacia otras actividades, como revisar el teléfono, conversar o comenzar las tareas del día.
La capacidad de recordar sueños también varía entre individuos. Hay personas que recuerdan varias experiencias nocturnas con frecuencia, mientras otras pueden pasar largos períodos sin recordar ninguna.
Esta diferencia no significa necesariamente que unas sueñen más que otras.
¿Se pueden recordar mejor los sueños?
Una práctica utilizada por quienes desean registrar sus experiencias nocturnas consiste en mantener una libreta cerca de la cama y escribir lo que recuerdan inmediatamente después de despertar.
También puede resultar útil permanecer unos momentos en silencio y tratar de reconstruir las imágenes o situaciones antes de iniciar otras actividades.
Estas técnicas pueden ayudar a conservar el recuerdo, aunque no garantizan que todos los sueños puedan recuperarse.
La ciencia todavía investiga por qué el cerebro produce sueños, cómo se relacionan con las emociones y qué determina que algunas experiencias nocturnas permanezcan en la memoria.
Por ahora, lo que se conoce es que olvidar gran parte de lo soñado constituye un fenómeno habitual y no significa, por sí solo, que exista un problema de memoria.




