El sector turístico cubano atraviesa su crisis más profunda en más de dos décadas, según los datos más recientes difundidos por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de la isla. Durante el primer semestre de 2026, Cuba recibió apenas 387.591 turistas internacionales, lo que representa un desplome del 60,7% respecto al mismo periodo del año anterior, cuando el país había registrado 985.606 visitantes. La diferencia entre ambos periodos supera las 598.000 personas menos.

El derrumbe se ha ido agravando mes a mes a lo largo del año: el primer trimestre cerró con una caída interanual del 48%, mientras que los primeros cuatro meses ya reflejaban un descenso del 55,8%, hasta llegar al desplome del 60,7% acumulado al cierre de junio. El mes de junio por sí solo apenas sumó 28.100 llegadas, una cifra que los analistas describen como reflejo de un colapso casi total de un sector que durante décadas fue considerado un pilar estratégico de la economía nacional.

Entre los factores que explican esta caída destaca el bloqueo de crudo impuesto por Washington, que ha limitado severamente el suministro de combustible en la isla y ha forzado la cancelación de rutas aéreas clave, incluidas conexiones desde Canadá y Rusia, dos de los principales mercados emisores hacia Cuba. Canadá, que durante años fue el primer mercado turístico del país, sufrió la caída más pronunciada en términos absolutos: sus llegadas pasaron de 428.118 visitantes en el primer semestre de 2025 a solo 126.937 en el mismo periodo de este año, una reducción de más de 301.000 turistas canadienses en apenas doce meses.

La escasez de combustible también ha llevado al cierre temporal de numerosos hoteles ante la falta de clientes, y varias aerolíneas internacionales han reducido o suspendido sus operaciones hacia la isla, entre ellas las españolas Iberia y World2Fly, que anunciaron recientemente la suspensión progresiva de sus frecuencias. La ocupación hotelera también refleja el deterioro del sector: durante el primer trimestre de 2026 cayó hasta el 12,9%, frente al 23,7% registrado en el mismo periodo del año anterior.

El deterioro del turismo cubano no es un fenómeno exclusivo de 2026. El sector ya había mostrado signos de debilidad estructural desde el fin del llamado "deshielo" diplomático con Estados Unidos, y nunca logró recuperar los niveles previos a la pandemia de covid-19, cuando el país llegaba a recibir entre cuatro y cinco millones de visitantes anuales, con máximos históricos de 4,6 millones en 2018 y 4,2 millones en 2019. En 2025, Cuba cerró con apenas 1,81 millones de turistas internacionales, muy por debajo de la meta oficial de 2,6 millones fijada por el Gobierno.

La situación cubana contrasta fuertemente con la de otros destinos caribeños de la región, como Punta Cana, en República Dominicana, o Cancún, en México, que en el mismo periodo están registrando cifras récord de visitantes tras la pandemia. Para la economía cubana, que depende del turismo como una de sus principales fuentes de divisas y que sostenía hasta hace poco más de 300.000 empleos directos, la magnitud de esta caída representa un golpe considerable en medio de una crisis energética y humanitaria que ya afecta a buena parte de la población de la isla.