El boletín PULSO de Funglode indica que las armas reguladas en manos de civiles alcanzaron cerca de las 246 mil unidades al cierre de 2025.
La gerente general de Grupo EULEN en el país, plantea que las empresas deben migrar de la seguridad reactiva a matrices predictivas basadas en tecnología.
El informe PULSO de mayo-junio 2026, elaborado por el Centro de Estudios de Seguridad y Defensa (CESEDE) de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), revela que el registro oficial de armas en manos de civiles alcanzó un total de 245,396 unidades reguladas al cierre de 2025.
Asimismo, los indicadores estadísticos confirman que las pistolas lideran de manera abrumadora el mercado nacional, representando más de 150,000 del total registrado, siendo también el tipo de armamento con mayor incidencia en reportes de pérdidas o sustracciones.
Para los sectores comerciales, industriales y logísticos del país, estas tendencias modifican directamente los mapas de riesgos operativos. La realidad del entorno obliga a las organizaciones a replantear la vulnerabilidad de sus perímetros corporativos y profesionalizar sus sistemas internos de prevención para evitar incidentes que comprometan la continuidad de los negocios.
Al respecto, la gerente general de Grupo Eulen en República Dominicana, Eilin Díaz, declaró que el verdadero reto para las organizaciones dominicanas ya no es reaccionar ante los incidentes, sino adelantarse a ellos. "Desde nuestra posición, asumimos estos datos como una guía fundamental para rediseñar matrices de riesgo personalizadas que protejan los activos de nuestros clientes corporativos de forma estrictamente predictiva", afirmó la ejecutiva.
El informe de Funglode también pone en relieve un fuerte compromiso institucional hacia la regularización y la trazabilidad de las armas. No obstante, el repunte detectado en la tenencia civil y las variaciones geográficas de las incidencias abren un debate urgente en el sector privado sobre la conveniencia de delegar la protección en proveedores expertos, minimizando la necesidad de que las propias corporaciones armen a su personal de forma directa.
"La seguridad moderna no se limita a poner un vigilante en la puerta; requiere una integración perfecta entre capital humano altamente entrenado y analítica tecnológica de vanguardia", puntualizó Díaz. Agregó que la evolución reflejada en este periodo demuestra que la mejor disuasión empresarial se logra robusteciendo los controles de acceso y la videovigilancia inteligente, guiando al tejido empresarial dominicano hacia esa transición para garantizar entornos laborales seguros que cumplan con la ley.
Con estos indicadores, el análisis de la evolución en la tenencia de armas en el país reafirma que la seguridad privada corporativa ha dejado de ser un servicio reactivo para convertirse en un pilar estratégico y preventivo de la continuidad de negocio.








