Manoguayabo, Santo Domingo Oeste. Durante años, doña Olinda Olivera vivió con el temor de que su vivienda no resistiera el paso del tiempo. A sus 73 años, cada lluvia y cada fuerte viento representaban una preocupación para ella, su hija y sus dos nietas, con quienes compartía una humilde casa en el sector Juan Guzmán.

Su historia cambió el pasado 7 de mayo, cuando durante una Jornada de Inclusión Social Primero Tú, organizada por la Dirección de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep), el director de la institución, Robert Polanco, conoció de cerca las condiciones en las que vivía y le hizo una promesa: tendría un hogar digno.

Dos meses después, esa promesa se convirtió en realidad.

Donde antes existía una vivienda deteriorada e insegura, hoy se levanta una casa completamente nueva, construida desde cero y equipada con el mobiliario esencial para que la familia pueda comenzar una nueva etapa con tranquilidad y seguridad.

La emoción fue inevitable. Con lágrimas en los ojos, doña Olinda agradeció a Dios y a quienes hicieron posible que volviera a tener esperanza.

“Le doy muchas gracias a Dios, que nunca me ha abandonado; al presidente Luis Abinader y a usted, señor Robert Polanco, por construirme mi casa. No tengo con qué pagarles este gesto”.

La nueva vivienda cuenta con dos habitaciones, sala-comedor, cocina, baño, balcón, instalación eléctrica completa y puertas de seguridad. Más que una estructura de blocks y zinc, representa la oportunidad de vivir sin miedo y con la certeza de que su familia tendrá un techo seguro.

Para Robert Polanco, esta entrega refleja el propósito de Propeep de llevar soluciones concretas a quienes más las necesitan.

“Nosotros no preguntamos si alguien pertenece a un partido político o a una religión; lo único que vemos es la necesidad de la gente y nuestro compromiso de dignificar su vida”.

Historias como la de doña Olinda recuerdan que las políticas sociales adquieren verdadero sentido cuando transforman la vida de las personas. Una casa nueva no solo protege de la lluvia; también devuelve la tranquilidad, fortalece la esperanza y ofrece un futuro más seguro para toda una familia.