Durante décadas, los viajeros que llegaban a Japón seguían prácticamente el mismo camino: Tokio, Kioto, Osaka y, si el tiempo lo permitía, una excursión rápida al monte Fuji. Ese circuito, rodado y eficiente, dejaba fuera una Japón completamente distinta: la de los valles silenciosos, las aldeas de madera oscura, los arrozales en terrazas y los templos a los que no llega ningún autobús turístico.
Para cambiar eso, el gobierno japonés ha puesto en marcha una red de senderos rurales que conecta más de ochenta localidades en las prefecturas de Niigata, Ishikawa y Toyama, una región conocida como Hokuriku, en la costa del mar del Japón. Los recorridos varían entre tres y catorce días, y permiten caminar por antiguos caminos de montaña, cruzar aldeas protegidas como Patrimonio de la Humanidad y dormir en casas rurales tradicionales llamadas minshuku, donde los anfitriones sirven la cena con productos de la zona.
Lo que distingue esta iniciativa de otras rutas de senderismo es el nivel de detalle en la organización. Cada tramo está señalizado en inglés y japonés, hay servicio de traslado de equipaje entre etapas y las reservas se gestionan a través de una plataforma digital centralizada que ya está disponible en varios idiomas. Además, los guías locales que acompañan los recorridos han recibido formación específica para explicar no solo el paisaje, sino también las tradiciones, la gastronomía y la historia de cada comunidad.
El programa forma parte de una estrategia más amplia del ejecutivo japonés para distribuir el turismo fuera de las grandes ciudades, que en los últimos años han registrado una saturación creciente. Kioto, en particular, ha tomado medidas para limitar el acceso a determinados barrios en horas punta, y Tokio estudia fórmulas similares en algunos de sus mercados y templos más concurridos.
Para quien quiera conocer Japón de otra manera, esta temporada es un buen momento para hacerlo. Las rutas están pensadas tanto para senderistas experimentados como para viajeros que simplemente quieren caminar sin prisa por un país que, fuera del circuito habitual, tiene mucho más que ofrecer.








