Grecia tiene un problema que la mayoría de los países envidiaría: demasiado patrimonio para gestionarlo todo a la vez. El subsuelo griego es tan rico en restos arqueológicos que cada obra de infraestructura, cada reforma urbana y cada proyecto de construcción puede convertirse en un descubrimiento inesperado. Como consecuencia, hay decenas de yacimientos documentados que llevan años, a veces décadas, esperando los recursos necesarios para abrirse al público.


Esta temporada, las autoridades culturales griegas han dado un paso significativo al anunciar la apertura de tres nuevos sitios arqueológicos que hasta ahora permanecían cerrados o con acceso muy restringido.


El primero es un asentamiento minoico en la costa sur de Creta, fechado entre el 1800 y el 1450 antes de Cristo, que incluye restos de un posible centro administrativo, almacenes y un sistema de canalización de agua que evidencia un nivel de organización urbana sorprendentemente avanzado para su época. Los arqueólogos que han trabajado en el yacimiento durante los últimos seis años destacan el estado de conservación de algunos muros y pavimentos, que permiten hacerse una idea clara de cómo era la vida en esa comunidad hace más de tres mil años.


El segundo yacimiento es una necrópolis romana en el Peloponeso, cerca de la antigua Corinto, con más de doscientas tumbas excavadas y un conjunto de objetos funerarios que ya se expone parcialmente en el museo regional. La apertura del sitio incluye un recorrido señalizado que permite ver las tumbas en su contexto original y entender la organización del espacio funerario en la época imperial romana.


El tercero, quizás el más visualmente impactante, es un conjunto de mosaicos bizantinos del siglo V en Tesalónica, descubiertos durante las obras de ampliación del metro de la ciudad hace más de veinte años y que finalmente se podrán visitar de forma ordenada y con interpretación contextual.


Los tres yacimientos formarán parte de una ruta cultural oficial que el Ministerio de Cultura griego promocionará conjuntamente con la red de museos regionales. Los viajeros podrán recorrerla de forma independiente con una guía descargable o contratar visitas guiadas con arqueólogos especializados que participaron en las excavaciones.